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viernes, 5 de julio de 2019

Takuara’i, un caso de violencia e injusticia contra los indígenas


Por Brígido Bogado

El caso de la comunidad indígena ava guaraní de Takuaraí es emblemático, es como un espejo de lo que sucede cuando hay conflicto de tierra.
Esta problemática se da generalmente entre los poderosos y los pobres, entre los grandes agro-exportadores y los indígenas, entre indígenas y campesinos. Cuando ocurren estos hechos hay quema de casas, atropellos, amedrentamientos, traslado forzoso de los indígenas de sus tierras (siempre lleva la peor parte el indígena) y hasta asesinatos por parte de los empresarios extranjeros que suelen ser en su mayoría brasileños y estos cometen los delitos en generalidad con la complicidad de las autoridades -quienes deberían velar por el cumplimiento de las leyes, pero cuando hay dinero de por medio, las leyes pasan a segundo plano-.
Takuara’i es una comunidad de los ava auaraní, en el departamento de Canindeyú, distrito de Corpus Cristi, cuyos miembros han sido desalojados de sus tierras. Supuestamente el dueño es el brasilero Favio Sequeira, empresario brasilero, quien dice poseer título de propiedad. Este señor se dedica al cultivo de soja, es una persona que ya venía buscando distintas maneras de hacer que los indígenas abandonen el lugar, tratando de darles miedo con disparos al aire sobre sus cabezas, pero los indígenas no se dejaron amedrentar, ellos decían que estaban dispuestos a morir el lugar.


Compartimos a continuación un memo sobre los sucesos más dramáticos de este conflicto:

* Takuarai, 11 de noviembre de 2018 – 04:00 hs. de la madrugada
Un grupo de personas ataca a los miembros de la comunidad. Son brasileros y otros empleados, encabezados por el empresario Fabio Sequeira, quien es sospechado por haber ejecutado al estudiante Isidoro Barrios, un estudiante indígena, por el supuesto hecho de exigir la restitución de las tierras. Hasta ahora no se ha encontrado el cuerpo de Isidoro, continua desaparecido. 
El ataque es para arrebatarles a los indígenas de sus tierras ancestrales. Niños, mujeres, ancianos son mantenidos de rehén y torturados, mientras otros corrieron hacia el monte. Usaban expresiones como “¡vamos a dar morte a voces! ¡Les vamos a dar plomo, indígenas haraganes!".
Posteriormente, algunas mujeres que se animaron se acercaron hasta la sede policial de la cercanía, para hacer la denuncia; pero sospechosamente ningún policía se encontraba en el lugar.

*Es evidente que hubo un entendimiento entre las autoridades del lugar y los empresarios brasileros para despojar a los indígenas de sus tierras ancestrales, para la producción de la soja y otros monocultivos.

*Después de estos hechos, los indígenas deciden venir a la capital para reclamar sus derechos, ya en ese lugar no tienen ninguna esperanza.

*En Asunción se instalan en un precario campamento en las plazas del Congreso, donde es asesinado Francisco López, el hermano del líder de la comunidad de Takuara'i, Derlis López, en un confuso hecho. Al parecer querían asesinar a Derlis López.

*Posterior a esto es detenido Derlis López, el principal líder, acusado de coacción y es derivado a la  cárcel de Coronel Oviedo. Luego de la intervención del Defensor del Pueblo se logra convertir la orden judicial en una prisión domiciliaria, que es cumplida en otro lugar, al no poseer domicilio esta persona.

*Según la presidenta del Instituto Paraguayo del Indígena (INDI), Ana María Allen, el retorno a las tierras ancestrales de Takuara'i ya es imposible, pues el terreno ya pertenece a los empresarios brasileros.

*Según las hermanas religiosas de la congregación Siervas del Espíritu Santo, Ángela Balbuena y Mary Blanca Verón, que llevan décadas trabajando con los
Ava Guaraní, hay documentos que confirman que las tierras deTakuara’i pertenecen históricamente a los indígenas, desmintiendo a la presidenta del Indi, Ana María Allen, quien asegura que en la zona no hay vestigios de haber existido antes alguna comunidad indígena. Las hermanas sostiene que el Instituto de Bienestar Rural (IBR, actual) en el año, 1980 había asegurado 1.000 hectáreas para la comunidad en ese mismo lugar.


Falta de voluntad política.

Entre todos los casos relacionados a la cuestión de la tierra de los pueblos indígenas, muy pocos han tenido resultados positivos.
La mayoría de los conflictos llevan mucho tiempo para resolverse, porque por un lado no hay voluntad política de parte de las autoridades de turno, en la cuestión se recurre mucho a dilataciones y a las chicanerías judiciales, porque siempre están de por medio los intereses de los poderosos.
Es muy difícil hacer valer los derechos de una la minoría, ya que de la población total del Paraguay los pueblos indígenas son solo el 2%. Aunque sus derechos están reconocidos por la Constitución Nacional y por otros acuerdos internacionales ratificados, casi siempre los pueblos indígenas han llevado las de perder.
El caso de Takuara’i es apenas uno más entre muchos otros casos, solo que este tuvo mucha repercusión mediática.
Hace algunos meses, el Gobierno les ha prometido darles una solución, mientras los trasladaban a otra comunidad cercana del lugar. La promesa fue que se iba a solucionar en 30 días, eso fue el 24 de marzo, pero hasta hoy (junio de 2019) no hay solución.
Los miembros de la comunidad de Takuara’i piensan seriamente regresar a Asunción a instalarse nuevamente en la Plaza frente al Congreso, para seguir reclamando.
Aquí cabe preguntarse: ¿Que se puede hacer ante esta situación? ¿Cómo o qué hacer para que puedan tener más fuerza los pueblos indígenas en sus reclamos? Solamente con la unión con los distintos sectores y la solidaridad hacia quienes más necesitan, se puede hacer algo. Es hora de que toda la sociedad paraguaya se ponga las pilas y acompañe los reclamos históricos que los pueblos indígenas vienen haciendo. Hay deudas históricas del Paraguay con las naciones aborígenes del país, que nunca han sido pagadas.
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Brígido Bogado es docente, escritor y poeta indígena guaraní, miembro de la Comunidad Indígena Pindó de San Cosme y Damián. Ha publicado varios libros de poesía. Es miembro de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP). Estudia la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Católica de Itapúa, en Encarnación, hasta donde se traslada desde su comunidad para asistir a clases.

Paraguay libra otra batalla ante los efectos de la inundación


Con los efectos de la inundación, el Paraguay nuevamente esta en medio de una guerra, pero esta vez es la guerra del pueblo en contra del hambre, la pobreza y por sobre todo ante la ineficacia del Estado. Duele ver a los pueblos de un país de gente fuerte, inundada en la zozobra, en la angustia, en el miedo de volver a perder esta batalla. Duele ver como el futuro del país está en manos de personas que buscan su propio bienestar, mientras que muchos niños padecen necesidades y hasta mueren de hambre.

Por Tamara Dietze Reckziegel 

Ilaria Martinez tiene 56 años, es una mujer que presenta múltiples enfermedades, vive con una sonda por donde ingiere alimentos líquidos y depende de una bolsa, ya que no posee fuentes económicas que le permitan dializarse.
Actualmente reside en el refugio para damnificados "Polideportivo Félix López’" de la ciudad de Pilar, Departamento de Ñeembucú, pasando muchas necesidades básicas, y compartiendo el albergue con dos de sus hijas, sus parejas y sus nietos. Tienen solo cuatro colchones y en ellos descansan.
En una entrevista que le realizamos, ella habló de sus necesidades y con lágrimas en los ojos relató el momento en que las débiles paredes de su hogar fueron arrolladas por las furiosas aguas del rio Paraná. Aunque intentaron rescatar algunas cosas del hogar no pudieron hacer mucho. Contaban con un pequeño gallinero y con algunos cerditos que les servían para mantenerse, pero todo fue arrastrado por las aguas. Hoy solo les queda la ayuda de las personas de buen corazón, dependiendo de la solidaridad para conseguir medicamentos, ropas y sobre todo el pan de cada día
"La situación en Pilar se torna cada vez más compleja, la economía está parada y la ciudadanía se empieza a desesperar, no creemos que ocurran saqueos a los locales comerciales, pero viendo la necesidad de víveres tememos a que esto ocurra" nos dijo el senador Víctor Ríos en una entrevista, resaltando la inoperancia de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) y la falta de participación real de los medios de comunicación nacionales en el lugar.
"No te quiero decir nombres, pero vino gente de la prensa, solo que se fueron a parar directamente a la Municipalidad y de ahí se les llevó a una pista comercial en donde se guardan los alimentos que llegan a la SEN, sacaron unas cuantas fotos y se mandaron mudar, no preguntaron si esos víveres son entregados, si se quedan ahí a pudrirse o si son llevados para su venta en la Argentina" expresó el legislador.
  

El día a día del damnificado paraguayo

Anuncia Romero relató cómo son entregadas las provistas: "Traen paquetes con dos kilos de arroz, dos vaka’i (latas de carne en conserva), una lata de choclo, una lata de arveja, un paquete de jugo de 8 litros y capaz un kilo de harina si tenemos suerte, y de eso debemos hacer olla popular y comer entre 10 personas por una semana por ahí, pero eso no alcanza ni para dos días".
Las lágrimas no tardaban en caer cuando hablaba de como perdieron algunos sus pequeñas granjas y plantaciones.
Los niños no pueden seguir estudiando, ya que las escuelas de los barrios damnificados dejaron de funcionar. En una conversación con la madre de uno de los niños perjudicados, ella relató cómo solo son beneficiados los pobladores de lugares en donde los "colo’o" (miembros del Partido Colorado, oficialista) meten la mano: "Ya empezaron a hablarnos de las ventajas que podemos tener si es que nos afiliamos (al partido), juegan con la dignidad de la gente, saben pues que nuestros hijos tienen hambre y frío".


¿Hay intereses creados en las zonas damnificadas por las inundaciones?

Los damnificados aseguran haber visto a miembros de la SEN, en conjunto con funcionarios municipales, llevando víveres y ropas en canoas y avionetas. Además, denunciaron el mal uso de las bombas de agua, las cuales por razones obvias no dan abasto en toda la ciudad.
Lo que llama la atención es que las bombas fueron retiradas de las zonas costeras del Río Paraná, en donde se ubican varios barrios que están totalmente bajo agua y es lo que alarma a los pobladores del lugar, quienes el día viernes 17 de mayo tuvieron que rodear una de las moto-bombas para que no se las llevaran, fueron amenazados con armas de fuego y sacados a la fuerza del lugar por militares que venían acompañados de funcionarios de la SEN.
Las barcazas que están paradas al otro lado del río pertenecen en su mayoría a grupos empresariales con gran poder económico en el país, lo que hace suponer que se busca la descongestión fluvial en esos lugares, dejando absolutamente de lado la necesidad del pueblo paraguayo.
La deplorable situación en cuanto a la falta de medicamentos y jeringas en los centros de salud y hospitales públicos también llama la atención, ya que los pobladores manejan la información de que fueron donados varios artículos de salud, pero los mismos no fueron utilizados hasta el momento, ya que cuando pacientes deben nebulizarse no se cuenta con los aparatos correspondientes, según enfermeros. Por ello. muchos recurren a la Argentina, arriesgándose a cruzar el río y pasar por las caudalosas y enfurecidas aguas para acceder a un puesto de salud.
Con los efectos de la inundación, el Paraguay nuevamente esta en medio de una guerra, pero esta vez es la guerra del pueblo en contra del hambre, la pobreza y por sobre todo ante la ineficacia del Estado. Duele ver a los pueblos de un país de gente fuerte, inundada en la zozobra, en la angustia, en el miedo de volver a perder esta batalla. Duele ver como el futuro del país está en manos de personas que buscan su propio bienestar, mientras que muchos niños padecen necesidades y hasta mueren de hambre.
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Tamara Pamela Dietze Reckziegel nació el 1 de mayo de 1997 en la ciudad de Hohenau. Sus estudios primarios y secundarios los cursó en el Colegio Privado del Internado Evangélico de la misma ciudad. Estudió violín, guitarra y lenguaje musical en el Conservatorio de Música Concordia. Actualmente cursa el cuarto año de la carrera de Ciencias de la Comunicación.


viernes, 19 de octubre de 2018

Encarnación, la ciudad que se enfrentó a dos ciclones


En los últimos años, Encarnación se ha convertido en la ciudad turística por excelencia. Veraneantes del país y el extranjero visitan la Perla del Sur, que ofrece muchas opciones quienes la quieran conocer. Pero, ¿saben de sus inicios, de sus momentos de sufrimiento? Conozcamos la historia de los dos ciclones que golpearon a esta ciudad mágica.

Por Pabla Yammil Bareiro



El primer ciclón: 20 de septiembre de 1926

Muchos años antes de convertirse en una ciudad turística tuvo que enfrentar una de las peores catástrofes naturales. Un fuerte viento, acompañado de los golpes de potentes olas del caudaloso rio Paraná, resonaban en los oídos de todos los encarnacenos, aproximadamente a las 18:30 horas del 20 de septiembre de 1926, cuando un ciclón arrasó con toda la zona ribereña.
La Villa Baja, luego conocida como la Zona Baja de Encarnación, era el centro comercial más grande de la ciudad.
Los vendedores llegaban desde distintos puntos del departamento de Itapúa para ofrecer sus productos a los comerciantes. Nadie hubiera imaginado que los días de dicha y júbilo, de risas y felicidad, se iban a ver manchados por la sombra fría y oscura de la muerte.
El río Paraná y su bello paisaje era el orgullo de la ciudad, pero en ese día se convirtió en el peor enemigo.
Esa tardecita caía una fuerte lluvia y desde el medio del río comenzaron a formarse unos potentes torbellinos que llegaron destruyendo todo a su paso. Casas, comercios, escuelas, iglesias, parques… todo quedaba en ruinas y miles de personas quedaron enterradas bajo los escombros.
El fuerte ciclón de 1926 duró solo unos minutos, pero fue suficiente para causar más de 400 muertes, miles de heridos y que prácticamente toda una ciudad sea arrasada.



Los “eternos amigos de Encarnación”

Juan Pedotti fue un valiente y humilde trabajador que desconectó la red de energía eléctrica, ya que se encontraban numerosos cables con corriente que ponían en riesgo la vida de los sobrevivientes y de las personas que llegaron a ayudar. En su heroica hazaña, Juan perdió la vida, al recibir una descarga con cientos de voltios.
Verdaderos héroes en momentos difíciles, el sacerdote José Kreusser, en compañía de Jorge Memmel y de otra persona, abordaron una canoa y remaron incansablemente en medio del vendaval, cruzando el embravecido río Paraná hasta la vecina ciudad de Posadas, Argentina, en busca de apoyo para socorrer a los miles de heridos a causa del ciclón.   
Los hermanos argentinos y los valientes rescatistas que llegaron desde todos los puntos del país, se convirtieron en los “eternos amigos” de esta ciudad, ya que gracias a ellos se lograron salvar numerosas vidas. Se necesitarían cientos de páginas para homenajear a estos héroes sin capas.


El resurgir de las cenizas

Transcurrieron varios años para que Encarnación se reponga de aquella gran tragedia, pero las fuerzas acumuladas y el constante trabajo de toda la comunidad convirtieron nuevamente a la ciudad en la niña bonita que todos amaban.

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El segundo ciclón: 3 de diciembre de 1973

En esta fecha se firmó el Tratado de Yacyretá. Dos generales presidentes, el paraguayo Alfredo Stroessner y el argentino Juan Domingo Perón abrieron para construir una gran represa hidroeléctrica en la zona de la isla Yacyretá -nombre guaraní que significa “lugar donde la Luna brilla”, en aguas del rio Paraná.
En julio de 1997 se inauguraba oficialmente la gran obra hidroeléctrica.
Nuevamente la ciudad de Encarnación y gran parte del departamento de Itapúa eran el blanco de las trasformaciones.
El embalse de las aguas represadas por Yacyretá crecía más y más cada día y bajo esas aguas del río Paraná que iban aumentando de nivel en altura, poco a poco la emblemática Zona Baja encarnacena volvía a desaparecer.
Centenares de familias debieron iniciar una nueva etapa, dejar sus lugares de origen y migrar a los diversos asentamientos y conjuntos construidos por la Entidad Binacional, ya que cuando la represe llegue a su cota máxima, toda la zona baja quedaría inundada.
Para los encarnacenos se volvió un cuadro cotidiano ver a las familias extraer sacar con  baldes las aguas que inundaban paulatinamente sus hogares, caminar por sus calles y encontrarse a los niños jugando en las canchitas ubicadas entre los comercios, sucios y llenos de lodo, ya que los lugares de  recreación infantil o comunitario iban siendo cubiertos por los múltiples escombros que dejaban las enormes maquinarias que día y noche trabajaban para lograr la famosísima “transformación”, que nadie imaginaba como sería.  
Transcurrieron los años y Yacyretá inició la relocalización. Empezó el éxodo desde la Zona Baja. Muchas personas, aferradas a sus recuerdos más queridos, se negaban a salir, atrincherándose en sus últimos refugios como en un campo de batalla, buscan retardar algo que sabían ya era inevitable.
Entre los años 2010 y 2011 ya no quedaban locales comerciales ni personas residiendo en la vieja zona ribereña. 
Solo había calles desoladas, casas y comercios vacíos, junto a miles de historias que hasta el día de hoy todavía resuenan en los oídos de todo aquel que conoció la Zona Baja encarnacena.  




¿Por qué dos ciclones…?

Porque ambos acontecimientos marcaron un antes y un después para la ciudad de Encarnación.
El primero, el ciclón de 1926, fue un azote de la naturaleza.
El segundo ciclón, que se inició en 1973 fue producido por el ser humano.  
Aunque hoy Encarnación es considerada una de las ciudades más bellas de todo el Paraguay, hay una famosa frase que encaja perfectamente en este escrito: “La belleza duele”.
Y los habitantes  de la Perla del Sur lo sabemos muy bien.


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Pabla Florencia Yammil Bareiro Cuadra nació en Encarnación el 6 de julio de 1997, tiene actualmente 21 años, es estudiante del tercer año de la carrera de Ciencias de la Comunicación, con énfasis en Periodismo, de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica Campus Itapúa. Trabaja como productora de prensa del canal de televisión Sur TV. En sus ratos libres le gusta actuar, bailar y hacer turismo interno.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Cómo entender el dilema de las notas reversales de Yacyretá






Por Tamara Dietze Reckziegel

Para entender cuáles son los aspectos positivos y negativos de las cuestionadas notas reversales de la Entidad Binacional Yacyreta (EBY), primeramente es necesario comprender a qué se refieren las mismas, por lo cual a continuación presentamos un ejemplo sencillo, elaborado por el abogado, historiador y dirigente político liberal Eduardo Nakayama, en donde se explica de modo didáctico lo que sucede con Argentina y Paraguay y el proyecto del Brazo Aña Cuá de la obra hidroeléctrica:

YACYRETÁ EN TÉRMINOS SENCILLOS

Platero (ARG) y Aguayo (PAR) son dos vecinos que toman mate y un día deciden emprender un negocio,  juntos (Yacyretá), donde acuerdan comprar un automóvil para explotarlo como taxi.
Ambos aportarán combustible (el río Paraná), Aguayo cederá prácticamente todo el lugar para la parada (80% del territorio inundado), pero había que comprar el vehículo (la represa) que costaba 20.000 dólares.
Como Aguayo no tenía los 10.000 dólares de su parte y a Platero le urgía cerrar el negocio, propuso aportar ese dinero imponiendo algunas “condiciones”.
Entre estas “condiciones” se acuerda que de los 365 días que dura el año, Platero explotará el taxi por 350, mientras que Aguayo sólo lo hará por 15; sin embargo, tanto el valor del vehículo como sus mantenimientos y demás, deben ser pagados por partes iguales.
Después de 30 años, Platero quiere ampliar el negocio comprando otro taxi (Aña Cuá) pero antes quiere acordar similares “condiciones” que aquellas, aclarando que la vieja deuda de 10.000 dólares con los intereses por el primer auto hoy está en 40.000 dólares.
Platero plantea a Aguayo hacerle una “quita” de los intereses dejándole la deuda en 10.000 dólares, pero exige a cambio cerrar trato para comprar el segundo taxi, que reconozca las viejas deudas, asuma las nuevas y además, que el nuevo taxi (Aña Cua) sea explotado en beneficio exclusivo de Platero los 365 días del año.
Por supuesto, nada dice Platero de los descomunales beneficios que obtuvo durante todos estos años y que jamás se repartieron por partes iguales, pero aun así hay otro problema todavía más grave: el pobre Aguayo contrata los servicios de unos abogados (el gobierno y los parlamentarios) que en vez de defender sus intereses, los entrega vilmente a Platero, su contraparte.

Eduardo Nakayama


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Para entender mejor…

Investigadores, técnicos e ingenieros no tardaron en realizar varios análisis referentes a las notas reversales, de acuerdo a sus especialidades.
Estos análisis permiten aclarar el panorama a la ciudadanía para distinguir los efectos positivos y negativos, en el caso de llevarse a cabo el proyecto.
Desde el gobierno se efectuó una síntesis del caso, rescatando los aspectos positivos y negativos del acuerdo y sobre todo sus consecuencias, que son presentadas a continuación:

Aspectos Positivos
Aspectos Negativos
Por primera vez la binacional será previsible y se ordenarán las cuentas.
Se entregó la soberanía energética con un mal acuerdo.
Las compensaciones las pagará la EBY.
Argentina no pagara la indemnización por territorio inundado porque es un mal pagador.
Desde setiembre del 2019 la ANDE podrá disponer del 50%  de la energía producida por Yacyretá.
Paraguay no tiene libre disponibilidad de energía.
Argentina solo reclamará el aporte y se eliminaran todos los intereses, se suprimirá el concepto de deuda financiera y se devolverá el capital aportado para la obra.
La deuda no existe porque el tratado habla de aporte no de préstamo.
Brazo Aña Cua debe continuar la mayor generación de energía aumenta el flujo de pago de la deuda.
Brazo Aña Cua debe parar porque la línea histórica de negociación era cero obras hasta saldar la deuda.
 

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Tamara Pamela Dietze Reckziegel nació el 1 de mayo de 1997 en la ciudad de Hohenau. Sus estudios primarios y secundarios los cursó en el Colegio Privado del Internado Evangélico de la misma ciudad. Estudió violín, guitarra y lenguaje musical en el Conservatorio de Música Concordia. Actualmente cursa el tercer año de la carrera de Ciencias de la Comunicación.

martes, 16 de octubre de 2018

“Hacer pipí en un termo”: Las mil y una historias en las colas del puente San Roque



Hacer compras en la ciudad paraguaya de Encarnación se ha vuelto una opción válida para los pobladores de la vecina ciudad argentina de Posadas, desde que la devaluación de su moneda les permite obtener mejores precios a este lado de la frontera. Realidad cambiante: Hasta hace poco tiempo éramos los paraguayos los que formábamos largas colas para ir a hacer compras a la Argentina. En las filas del lado paraguayo puede ocurrir de todo, tal como lo narramos en esta crónica.


Por Marcos Fernández Correa

Desde que se desató la fiebre de compras en el lado paraguayo para los ciudadanos argentinos, en las largas colas que se forman para cruzar el Puente San Roque González de Santa Cruz, que une a las ciudades de Encarnación y Posadas, ocurren mil y una historias, provocadas por las trabas burocráticas impuestas principalmente por las autoridades fronterizas argentinas. Es en estos casos cuando se comprueba que el espíritu de integración del que se habla en el Tratado del Mercosur continúa solamente en el papel.
Conozcamos una de estas simpáticas historias:

Silvia Ferreyra es locutora nacional en la ciudad de Posadas, quien también ejerce la labor de docente en Encarnación y por tanto debe cruzar a cada tanto el puente que une a nuestras dos ciudades y a nuestros dos países.
A ella le tocó esperar toda una noche y parte de la mañana siguiente a bordo de su automóvil, esperando pacientemente en la cola, según nos cuenta.
Era las 22:00 de un día martes cuando Silvia salió de la Universidad en la cual imparte clases, en Encarnación.
Así lo cuenta ella:
-Subí al auto. Al llegar cerca de la aduana vi la interminable fila de vehículos, pensé que era normal, pero al pasar los autos, me daba cuenta que nunca llegaba destino. Rodeé un barrio totalmente desconocido para mí, ya que fue la primera vez que lo viví.
De esa forma corrían las horas de la noche y la madrugada, y la interminable espera se hacía cada vez peor.  Ella tenía muchas ganas de ir al baño, pero no lo podía hacer, ya que en la zona en que esperaba no había siquiera uno de esos baños químicos portátiles. Ella tuvo que improvisar dentro de su vehículo:
-Ya eran las 6:40 de la mañana y yo seguía en el mismo lugar. Con la depuración en mi me dieron ganas de ir al baño, pero al mirar por la ventana, vi que ni siquiera habían puesto un miserable baño químico, así que  tuve que orinar en el termo que traía conmigo para tomar el mate. Para concluir, finalmente logré pasar a las 7:00 am e irme directo al laburo.
Así como generalmente se dice que hay personas “que viven en un termo”, haciendo alusión a que no se enteran de muchas cosas, las colas del Puente San Roque obligan directamente a las personas atrapadas en la congestión a “hacer pipí en un termo”.
En el caso de la locutora y docente Silvia, aunque ella no viene a Encarnación a hacer compras y afectar a la economía de su país, sino a compartir sus conocimientos a través de la docencia, igual ha debido sufrir el calvario que viven muchos de sus compatriotas, en el intento de cruzar el puente.
Como pocas veces se ha visto, hubo ocasiones en que la fila de automóviles esperando el cruce prácticamente se extendía de un extremo a otro de los límites físicos del centro urbano de Encarnación, desde la zona aduanera del puente San Roque hasta el sector del puente Quiteria sobre el arroyo Mboi Kae, en una extensión que abarca aproximadamente unas 50 cuadras.
Durante esa larga fila e interminable espera se han visto pintorescas escenas, como al intendente encarnaceno Luis Yd repartiendo chipas a los automovilistas que se encontraban en las colas, hasta gestos de reprochable corrupción, como la acción de aprovechadores que ofrecían guiar a los choferes más apurados por un atajo y hacerlos cruzar más rápido, a cambio de una suma de dinero

La larga cola de vehículos esperando sobre la Costanera de Encarnación. Al fondo, el puente.
Los datos de la Dirección General de Migraciones del Paraguay apuntan a que en la pasada Semana Santa unas 80.978 personas ingresaron al país.
Según los datos extraoficiales reportados bajo la modalidad de TVF  producto del control cruzado realizado con las autoridades migratorias de Argentina, en el Puesto de Control de Encarnación se dio el flujo de entrada más importante, que alcanzó a unos 82.000 ingresos durante toda la semana, siendo los días martes y miércoles santo los de mayor flujo (unos 11.000 ingresos diarios, en promedio, durante esos días). De los extranjeros que ingresaron al país, según estos datos, aproximadamente el 87% son argentinos.
En el análisis de esta situación, se puede confirmar que no existe una voluntad política de las autoridades argentinas de Aduanas y Migraciones de facilitar el paso de sus conciudadanos para entrar a hacer compras en el Paraguay, probablemente temiendo que esto afecte aún más a la golpeada economía del vecino país, por ello ponen muchas trabas burocráticas o habilitan muy pocas cabinas de atención en el puesto fronterizo, para quitarles las ganas a los ciudadanos que intentan cruzar. Sin embargo, cuando son los paraguayos los que acuden a hacer compras en la Argentina, las autoridades paraguayas no ponen muchos impedimentos. Es decir, no existe reciprocidad a ambos lados de la frontera.
En conclusión, podemos destacar que el espíritu de integración que se pregona en el Tratado del Mercado Común del Sur (Mercosur), hasta ahora solo existe en los papeles, pero no en la realidad cotidiana de la vida de frontera. 


Otra imagen de la cola de automovilistas. Para no gastar combustible, muchos empujan sus autos a pulso.
  

viernes, 31 de agosto de 2018

Los Linces en Encarnación: ¿héroes o villanos?


La llegada del grupo de operaciones tácticas motorizadas Lince marcó un antes y un después en cuanto a la seguridad de los encarnacenos. La mayor parte de la población aplaudió de pie esta noticia, pero no todo es color de rosa: también aparecieron denuncias por actuaciones consideradas arbitrarias. El nuevo ministro del Interior les exige que se identifiquen visiblemente, lo cual genera resistencias. ¿Se adaptarán los Linces a la nueva situación política?  

Por Lucas Toledo

Con la frase bíblica del Salmo 23.4 (“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”) sellada en sus uniformes camuflados, agentes del grupo lince de la Policía Nacional recorren las calles de la ciudad de Encarnación desde diciembre de 2017.
La llegada de estos uniformados preparados para combatir a la delincuencia fue aplaudida por casi toda la ciudadanía, que ya se encontraba con las esperanzas perdidas en los efectivos policiales por los constantes asaltos perpetrados por marginales, conocidos comúnmente como “motochorros”.
Apenas 24 horas después de la presentación de estos efectivos que ocultaban sus rostros bajo capuchas y cascos, como parte de un llamativo uniforme con detalles de camuflaje (para para’i), montando flamantes motocicletas de altas cilindradas, ya se daban a conocer los primeros resultados que se redujeron a detenciones de personas que se dedicaban a la venta de drogas al menudeo, también conocidos como “micro-traficantes”.
Los días pasaron y parecía que los nuevos uniformados iban devolviendo a la población la seguridad de caminar con tranquilidad por las calles de la ciudad. Las estadísticas se volvían cada vez más positivas y los delincuentes tenían que pensar dos veces antes de atacar.
La Jefatura de Policía de Itapúa fue beneficiada con la llegada de más agentes Linces, quienes se sumaron a las tareas de prevención por las calles y enfrentaron el desafío de ingresar a uno de los distritos más conflictivos del séptimo departamento, el municipio de Cambyreta.
Los Linces recibieron una vivienda en donde montaron su base de operaciones, en el barrio San Francisco de Cambyretá, en donde hasta la actualidad se encuentra la oficina de este grupo táctico.

Efectivos del Grupo Lince durante una exhibición
Primeros resultados de la acción de los Linces

A más de siete meses de la llegada de este grupo de élite, la cúpula policial presentó un balance de las intervenciones realizadas hasta julio de 2018. Según el comisario Arturo Enciso, jefe de los Linces en Encarnación, 37 personas fueron detenidas por poseer orden de captura por diversos hechos delictivos, 100 fueron detenidas por delitos varios, 23 por la tenencia de drogas ilícitas. Igualmente, se recuperaron 5 motocicletas robadas, 96 biciclos fueron incautados por no estar en reglas para su circulación y se procedió a la incautación de 3 automóviles, 9 armas de fuego. Llamativamente 7 personas quedaron detenidas cuando intentaban sobornar a los agentes.
Pero no todo fue aplauso para el grupo de operaciones tácticas, ya que la manera en que realizan sus controles en la vía pública no fue muy bien aceptada por un sector de la sociedad. Aparecieron varias quejas por parte de personas que afirmaron ser sometidos incluso a golpes por parte de los uniformados.
En agosto de este año se erradicó una denuncia ante el Ministerio Público de Encarnación, en contra de patrulleros del grupo lince por supuestamente obligar a un joven menor de edad a quitarse los aros que llevaba en sus orejas, bajo amenaza de llevarlo detenido. El hecho habría ocurrido en inmediaciones de la Terminal de Ómnibus y fue presentado como un caso de abuso de autoridad y violación de derechos humanos.
En julio de este año, igualmente, un estudiante identificado como Walter Morínigo expresó su indignación a través de las redes sociales por otro supuesto procedimiento irregular de parte de varios agentes del Grupo Lince. En su perfil de Facebook, el joven relató que al salir de estudiar de la casa de un compañero suyo y querer llegar a su vivienda, fue interceptado por los uniformados, quienes de forma violenta supuestamente le exigieron a que se tire al suelo en el empedrado, tratándolo prácticamente como delincuente. El hecho habría ocurrido luego de las 21:00, en el barrio Quiteria de Encarnación.
La situación generó la indignación no solo del estudiante afectado si no también de varias personas, quienes repudiaron el violento accionar de los efectivos. Ante dichas denuncias, el jefe de Los Lince, comisario Arturo Enciso, argumentó que en todo momento habían actuado de acuerdo con la Ley.


Apoyo mayoritario

En una encuesta realizada aleatoriamente en las calles de Encarnación, consultamos a los ciudadanos su opinión sobre la presencia de los uniformados y su forma de operar en la ciudad. La mayoría de los consultados respondió estar de acuerdo, asegurando que quienes se quejan de los procedimientos son las personas que no tienen sus documentos en regla o están metidas en hechos delictivos. Otros dijeron estar de acuerdo con la presencia de los mismos, pero que tienen que ser más amables con las personas “comunes”.
Actualmente son 26 los efectivos policiales que integran este grupo y están trabajando en Itapúa, especialmente en Encarnación y Cambyreta, cuentan con una patrullera y más de 10 motocicletas de altas cilindradas preparadas para reaccionar. Actualmente se prevé la llegada de más uniformados y equipamientos con el fin de hacer frente a la delincuencia en la Perla del Sur. Próximamente extenderán su campo de acción a otros distritos del interior de Itapúa.

Intervención del Grupo Lince en el interior de Itapúa.
Los Lince ante una nueva situación política

Aún con las críticas puntuales hacia su actuación, la creación de los Lince es considerada como uno de los puntos positivos del Gobierno del anterior presidente Horacio Cartes para enfrentar la inseguridad ciudadana.
Desde organizaciones de derechos humanos y sectores políticos principalmente de izquierda se cuestiona que la actuación de los mismos obedece a una modalidad represiva o de “mano dura”, más asociada con la manera en que actuaba la dictadura stronista. Se ha cuestionado que el hecho de que actúen con el rostro cubierto por capuchas o que no exhiban sus nombres en sus uniformes atenta contra el Código Procesal Penal y contra la propia Constituciòn.
Tras el cambio de gobierno, producido el pasado 15 de agosto, el nuevo ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, dispuso que los Linces se identifiquen con su portanombres y actúen sin capuchas, lo cual fue aplaudido por un sector y cuestionado por otro, asegurando que de ese modo se los expone a la revancha de los delincuentes. Los más críticos al gobierno de Mario Abdo Benítez suponen que existe una intención de destruir la creación del Grupo Lince.
Más allá de cuales sean los resultados en esta nueva etapa, no hay dudas de que la actuación de este grupo de élite no puede estar por encima de la Constitución. El desafío es que puedan cumplir a cabalidad su labor, sin violar la ley y respetando los derechos humanos.

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Lucas Toledo es estudiante del tercer año de Ciencias de la Comunicación con énfasis en Periodismo, de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas de la Universidad Católica de Encarnación. Es reportero especializado en cobertura policial del canal SUR TV en Encarnación y corresponsal del Sistema Nacional de Televisión (SNT). En sus ratos libres le justa jugar al fútbol y leer.