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viernes, 14 de octubre de 2016

Si van a erigir estatuas, tengan en cuenta a las redes sociales


Las ciudades de Escobar y Encarnación fueron escenarios de un nuevo fenómeno: la crítica ciudadana a esculturas que las autoridades municipales decidieron levantar sin considerar criterios estéticos. La reprobación popular, expresada a través de las redes sociales en Internet, obligó a retirar de nuevo las obras, marcando una inusitada tendencia en esta era de comunicación digital. A partir de ahora, señores intendentes: si van a erigir estatuas, tengan en cuenta la opinión ciudadana.

Por Andrés Colmán Gutiérrez

Antes todo era más fácil. Si alguna autoridad decidía levantar una estatua o un monumento en homenaje a algún héroe o alguna heroína de la historia local, en algún espacio público de la ciudad, simplemente lo hacía.
Probablemente bastaba con obtener el aval de algún organismo como la Junta Departamental o la Junta Municipal, autorizar fondos del presupuesto, encargar la obra a algún escultor amigo y luego realizar la inauguración en algún acto pomposo, con discursos, cortes de cinta tricolor, bandas de músicos, coronas de flores, banderas, himnos y aplausos.
Disponerse a posar todos juntos para las cámaras frente a la nueva estatua, con algún lustroso uniforme o con saco y corbata, una sonrisa amplia y ganarse un lugar en el álbum de recuerdos de la posteridad.
Claro, antes no había redes sociales en Internet ni grupos de wasap. La gente tampoco entendía mucho de arte escultórico, y si quizás alguno percibía que la forma de la estatua en cuestión no le parecía mucho a la imagen original del homenajeado de la historia, el comentario quedaba en algún corrillo de vecinos o en la ronda del tereré. ¿Quién era acaso el ciudadano común para osar cuestionar los elevados criterios de las autoridades en materia de estatuas y monumentos?
Fue así como los pueblos y ciudades del Paraguay se poblaron de imágenes en yeso o cemento de soldados desconocidos a quienes nadie conocía, de próceres de la Independencia que siempre tenían ropas vistosas y rostros diferentes, de héroes militares de batallas montados a caballo haciendo equilibrismo con la espada en ristre sobre moles de concreto. Nadie cuestionaba mucho con qué criterios se había erigido la obra, ni cuánto había costado, ni si era realmente necesaria para la comunidad.
Hasta que, algo pasó. Un día muchos pobladores se dieron cuenta de que eso que habían levantado allí en la plaza o el paseo central no era de su agrado… pero nadie les había preguntado. Entonces descubrieron que tenían en sus manos una nueva herramienta para manifestar su desagrado: el pequeño smartphone o teléfono celular con conexión a Internet.

La estatua de Iturbe, que cambió tres veces de color de vestimenta.

Iturbe, el prócer que cambió de colores.

Un primer caso se dio en agosto de 2015, en la ciudad de Iturbe, departamento de Guairá, donde empezaron a correr por las redes sociales en Internet unas humorísticas imágenes o memes, que mostraban a la estatua del prócer de la Independencia que da nombre a la localidad, Vicente Ignacio Iturbe, en tres fotos distintas, pintadas con colores diferentes: de chaqueta blanca con cinto amarillo, con chaqueta de color rojo y con chaqueta de color azul.
La información que ilustraba cada foto resultaba hilarante: la estatua al principio era de color blanco. Luego fue electo el intendente Darío Cabral, del Partido Liberal, quien ordenó que le pinten una chaqueta de color azul. Cuando Cabral renunció para buscar su reelección, fue designado en su reemplazo el colorado Pánfilo Benítez, quien como primera acción de gobierno mandó pintar la chaqueta de la estatua de Iturbe con el color de su partido. Nunca hubo una estatua que se cambiara de ropa tantas veces.
La pintoresca situación provocó una lluvia de burlas y de meses en los grupos de mensajería instantánea y en las redes sociales en Internet, obligando a las autoridades municipales a contratar a un experto que le diera el color fidedigno, según la documentación histórica acerca de cómo eran realmente los uniformes en la época del prócer Iturbe.

La estatua del soldadito con calzas en Escobar, que tuvo que volver a ser retirado ante las burlas.

Un soldadito con calzas en Escobar.

El siguiente episodio se dio en la ciudad de Escobar, en el Departamento de Paraguarí, en junio de 2016.
En la plaza principal del pueblo había una vieja estatua de homenaje al Soldado Desconocido de la Guerra del Chaco contra Bolivia (1932-1935), que estaba bastante deteriorada, por lo que el intendente municipal Elvio Ruiz Díaz decidió encargar a un artesano de Areguá una nueva estatua, que planeaba ser inaugurada el 12 de junio, Día de la Paz del Chaco. La obra tuvo un costo de 6 millones de guaraníes.
El historiador Fabián Chamorro pasaba por el lugar cuando vio la nueva estatua, le tomó una foto y la publicó en su cuenta de la red social Facebook, con el siguiente posteo:  “Yo no soy artista, tampoco entiendo de arte abstracto, me leí un libro para reconocer algunas piezas de artistas del Renacimiento, nada más. Pero así como no soy un entendido en la materia, tengo que decirles que lo de la foto es de muy mal gusto”.
La foto mostraba a una estatua muy poco lograda, con un soldadito que en lugar del uniforme verde olivo llevaba una especie de calzas de color verde, lo cual lo volvía muy poco varonil ante la esquematizada imagen que se tiene de los guerreros militares.
El 12 de junio se hizo el acto de inauguración de la plaza, pero la estatua ya no estaba. La habían retirado la noche anterior, mientras todos dormían, para no llamar la atención.
El intendente Ruiz Díaz explicó que la tuvieron que volver a sacar ante la avalancha de críticas, y que estaban evaluando si van a reemplazarla por una estatua mejor. “Vamos a evaluar. No vamos a hacer más por emoción las cosas con el fin de mejorar”, aseguró.
Uno de los memes que circularon en las redes sociales en Internet.

Encarnación: la estatua que solo duró dos días.

Al principio apareció un alto promontorio cubierto con una sábana blanca en el paseo central de la avenida General Luis Irrazábal, en la intersección con la avenida General Bernardino Caballero, en la entrada misma a la ciudad de Encarnación, llegando por la Ruta VI.
Quienes pasaban por el lugar bautizaron al extraño bulto blanco como “el fantasma de Irrazábal”.
Finalmente, en la noche del pasado jueves 29 de setiembre, aniversario de la Batalla de Boquerón, el misterio fue develado. En un pomposo acto oficial celebrado en el mismo lugar, con presencia de altas autoridades regionales y muchos invitados, el intendente encarnaceno Luis Yd descorrió el velo blanco y realizó la presentación en sociedad de la nueva estatua en honor al héroe sureño que da nombre a la avenida que conduce hasta el puente internacional San Roque González, que une a Encarnación con Posadas: el comandante Luis Irrazábal, héroe de las batallas de Nanawa en la Guerra del Chaco.
Pero el rostro que emergió desde abajo de la sábana blanca, con los proyectores que le echaban sombras, no se parecía tanto al de un fantasma que se corporizaba, sino para muchos era la representación de un popular personaje de juegos de Nintendo, el recordado Mario Bros. En pocas horas, una colección de memes empezó a circular por los grupos de wasap y por las redes sociales en Internet, con demoledoras críticas a la estética de la obra escultural.
 “¡Es Videla!”, escribió en Facebook el historiador Fabián Chamorro, tras ver la foto de la nueva estatua.
“Miguel Angel, Da Vinci y RodIn se estarán revolcando en sus tumbas”, comentó el artista plástico Gustavo Rodríguez.
“Parece esos payasitos para torta”, dictaminó Juan Kazlauzkas.
“Nosferatu en uniforme”, calificó desde Alemania la paraguaya Cipriana von Stetten.
“Parece un viejo decrépito disfrazado de militar, nada que ver con la trayectoria del comandante Irra. En las esculturas se debe potenciar lo más bueno, bello o interesante del modelo. Este parece un moribundo”, comparó la abogada encarnacena María Primitiva Villalba.
Y el conocido director de teatro José Luis Ardissone cuestionó a la Intendencia de Encarnación “que acepta semejante mamarracho. Al escultor no le da el cuero, pero a él lo contrataron e hizo lo mejor que pudo. Los brutos son los ediles y el intendente que aceptan ese trabajo y lo exhiben groseramente”.
El semanario regional La Prensa del Sur le dedicó un fuerte editorial en su última edición, con el título: “Reivindican a un gran encarnaceno erigiendo una ridícula estatua”.
Tras relatar que un anterior monolito en homenaje al héroe había sido demolido por una administración municipal del Partido Colorado, solo porque Irrazábal pertenecía al Partido Liberal, elogió que el actual intendente Luis Yd haya tomado la decisión de erigir la nueva estatua para rendirle un necesario homenaje.
Solo que “aquí se le pasó la mano al que ideó y preparó la estatua, pintándola de un intenso azul, con pintura sintética brillante, como si con eso quisiera decirle a los encarnacenos: ¡Vean y sientan que los liberales estamos en el poder municipal, por eso pintamos el uniforme del general con el color del partido liberal!”, destaca el editorial de La Prensa del Sur.
“Lamentablemente, el intendente, en su incapacidad de trabajar con un equipo interdisciplinario que lo asesore de una manera correcta, por su impulso incontrolable de aparecer como el que sabe todo, comete gravísimos errores que sus directores mediocres no le hacen ver. ¿Dónde está su directora de Cultura, el de Planificación, y otros profesionales municipales, quienes deberían haberle dicho que una estatua ya no se pone en las ciudades desde hace más de 150 años, menos con una figura desproporcionada y pintarla?”, se pregunta.
En la Intendencia encarnacena no aportaron datos sobre el autor de la obra, ni sobre el costo que tuvo, pero en algunos medios encarnacenos se reveló que la estatua fue encargada al conocido artista y educador pilarense Ramón Vázquez, conocido por sus esculturas de aves y murales en las calles de la capital de Ñeembucú, y que tuvo un costo de 13 millones de guaraníes, mientras la base de cemento habría costado 30 millones, totalizando un costo de 43 millones por toda la obra.

La estatua del general Irrazábal, cuando quedó nuevamente cubierta ante las burlas.
La noche en que se llevaron otra vez a Irrazábal.

Nacido en Encarnación el 8 de agosto de 1891, Luis Irrazábal Barboza se hizo célebre por organizar el Regimiento de Caballería 1 "Valois Rivarola", considerada la más aguerrida unidad del arma en la Guerra del Chaco. Del 20 al 24 de enero de 1933, resistió heroicamente la primera gran embestida boliviana sobre Nanawa y en julio fue uno de los gestores de la gran victoria en la segunda batalla de Nanawa.
A él lo recuerda el poeta Emiliano R. Fernández, en su épica canción 13 Tuyuti: “Comando Irrazábal, hendive Brizuela, mokoîve voi aña mbaraka”. Fue ascendido póstumamente de coronel a general por un decreto del 2003. Es decir, el héroe encarnaceno tiene sobrados méritos para tener una linda estatua al inicio de la avenida que lleva su nombre en su ciudad natal.
Desde la habilitación oficial en la noche del jueves y tras el vendaval de burlas, la estatua de Irrazábal se volvió un nuevo punto de atracción turística. Numerosos encarnacenos y visitantes acudieron a verlo y a tomarse fotos junto a la obra, para luego compartirlas en las redes sociales, pero siempre con un tono de chanzas.
El impacto no se hizo esperar.
En la tarde del sábado, un grupo de obreros municipales llegaron hasta el lugar y le colocaron de nuevo una funda negra.
“¡Tranquilo…! ¡Ya lo mandamos tapar y vamos a hacer los arreglos necesarios para mejorar la obra!”, nos dijo personalmente el propio intendente encarnaceno Luis Yd, durante un casual encuentro que tuvimos en el mismo lugar.
En un comunicado oficial que luego nos envió el intendente vía wasap, se explica: “Por directiva del intendente Luis Yd, fue recubierta nuevamente la estatua del general Luis Irrazábal Barboza, hasta tanto sean terminadas las obras en su totalidad”.
“El descubrimiento de la misma ha generado el rechazo generalizado de miles de personas en las redes sociales, por los cuales Luis Yd, intendente de Encarnación, ordenó cubrirlo nuevamente, hasta tanto concluyan las terminaciones y la estética final en la imagen de la escultura”, destaca el comunicado.
Y finalmente precisa que “el autor del mismo se comprometió a realizar las modificaciones respectivas, teniendo en consideración las críticas al mismo”.
Mostrando la habilidad de Yd en asumir los cuestionamientos de sus conciudadanos, el texto concluye: “El intendente municipal agradece las críticas constructivas al respecto”.
Pero la historia no concluyó allí. En la madrugada del viernes 7 de octubre, buscando no llamar la atención de los medios, una cuadrilla de obreros municipales procedió a retirar de nuevo la estatua de Irrazábal, dejando en el lugar solamente la mole de cemento que le servía de base.
La versión es que el artista que lo diseñó le hará las correcciones estéticas necesarias. Habrá que ver el resultado.

El retiro de la estatua en horas de la madrugada. (Imagen de Itapúa Noticias).
Nueva forma de control ciudadano.

Las pintorescas anécdotas sobre las estatuas dejan varias lecciones a tener en cuenta. En primer lugar, una confirmación del gran poder de las redes sociales en Internet, multiplicado por su impacto en los medios de comunicación, para expresar el sentir de la población. Y no queda ninguna duda que cumple su efecto político en las autoridades.
Por otra parte, deja en claro que las autoridades y los miembros de la clase política deben tener más en cuenta la opinión ciudadana a la horas de tomar decisiones que tienen que ver con los espacios públicos, porque la gente ya no permanece pasiva y reacciona cuando algo no le gusta. Así que, a tenerla en cuenta…
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Andrés Colmán Gutiérrez es periodista, escritor, guionista. Integra la redacción del diario Última Hora, en Asunción. Desde 2016 es docente de Periodismo de Investigación en la carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas, Universidad Católica Itapúa, donde coordina (y a veces también escribe) la revista on line Karumbe Digital. Dice que es una muy buena excusa para visitar la bella ciudad de Encarnación con mucha más frecuencia. 


sábado, 3 de septiembre de 2016

Las “paseras”: Una profesión sacrificada y sin fronteras

Monumento a la "pasera" en Encarnación.

El oficio al que se dedican es tan antiguo como la misma historia de la ciudad, que muchos las consideran casi parte del paisaje. Hay quienes dicen que cruzar diariamente la frontera con un bolso o un canasto, para vender algo al otro lado, o viceversa, es una actividad ilegal, y por eso las persiguen o les ponen trabas aduaneras, pero ellas consideran que es un trabajo tan digno como cualquiera, y hasta tienen un monumento que les rinde homenaje. Esta es la historia de las “paseras” de Encarnación.


Por Dalila Casco

-El día en que se habilite el Puente, se va terminar la buena vida de ustedes…-, le decía Ña Cayé a Ña Sofía, y a sus compañeras de paso, mientras les compraba los artículos o mercaderías que ellas llevaban desde el Paraguay.
Todos los días, cientos de mujeres cruzan el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz. Algunas hacen el cruce a diario, otras se toman día de por medio para dedicarse a sus hogares y a su familia, o para conseguir los productos que al día siguiente tendrán que hacer cruzar hacia la hermana República Argentina.
Sofía Casco de González, una de las legendarias paseras, acepta contarnos su historia. Ha trabajado en la frontera hace casi 50 años. “Desde que mi hijo mayor cumplió 1 año de edad, yo empecé a irme a Posadas”, relata.
Actualmente, ella tiene 71 años y sigue trabajando en el paso fronterizo, aún con su avanzada edad. No se arrepiente de haberlo hecho durante tantos años. Es más, asegura que lo seguirá haciendo hasta que no le queden fuerzas, y entre risas, explica: “Che aha ndapytaséigui ógape, ha che gusta voi la Posadas”.

Cruzando el río, año tras año.

Ña Sofia, con sus bolsones de pasera, enfrentando la vida.
La rutina de Ña Sofìa arranca a las tres de la madrugada. Como de costumbre, ella prepara su mate y se alista para un nuevo día, con desafíos que ganar y un puente que cruzar.
Con sus bolsos todos preparados, antes de que despunte el sol, ella sale presurosa de su hogar para lograr alcanzar el micro de la Línea 3, que la llevará hasta la Terminal de Ómnibus de Encarnación, donde tendrá que tomar otro colectivo para cruzar el Puente Internacional, con la esperanza de que al llegar a la ciudad argentina pueda encontrar compradores que adquieran todas sus mercaderías.
Los inicios de Sofía en esta labor fueron cuando ella era todavía muy joven, aunque ya casada y con un hijo. La idea era ayudar a sostener económicamente la familia,
“Los primeros tiempos yo cruzaba sin documento, porque en esa época no hacía luego falta esas cosas, pero después sí, ya me tuve que hacer, ahora sique ya tengo mi DNI”, relata.
Sofia empezó llevando cantidades pequeñas de ajos y cebollas de verdeo, todos productos de su propia huerta o de su chacra. En esa época todavía no había puente y aún estaba en funcionamiento la lancha que cruzaba el río Paraná desde el viejo muelle de Encarnación, en la hoy desaparecida Zona Baja.
“La mejor época era cuando había lancha, porque no existía el puente y eran muy escasas las personas que cruzaban, entonces nosotras vendíamos todo lo que llevábamos. Nosotras somos mujeres trabajadoras, no somos bandidas, no llevamos nada prohibido”, explica.

El miedo al puente.

En esos años de cruces en lancha, el mayor temor de las paseras era que se llegue a construir el puente internacional entre Encarnación y Posadas, porque todos imaginaban que si el paso fronterizo se hacía más fácil, se iba a perder el interés por los productos que llevan las paseras.
“Había un señor en Posadas, al que le llamaban Ña Cayé, que siempre compraba de nosotras todo lo que llevábamos. Cuando el puente ya se estaba construyendo, una vez nos dijo: ‘Cuando se habilite el puente adiós mante, va terminar la buena vida de ustedes’ ¿Ha mba’ere piko?, le preguntamos, y nos dijo que él ya no iba a comprar de nosotras porque él mismo iba cruzar para hacer sus compras, y así fue, nunca me olvido de ese señor, tan cierto lo que dijo”, recuerda Sofía.
Al terminar de construirse y habilitarse el Puente Internacional San Roque González de Santa Cruz, todo se tornó más difícil para quienes trabajan en el paso fronterizo, ya que todos los días miles de argentinos cruzan fácilmente a tierras paraguayas a realizar sus compras, pero aún así existen mujeres como Ña Sofía, que no han bajado los brazos y que seguirán trabajando en este rubro, hasta que le den las fuerzas suficientes para alzar sus bolsones y subir a un colectivo.
Han soportado días de tormenta, lluvia, sol, frío y calor. Antes cruzando en lancha, ahora en el colectivo internacional. El rostro mismo de la ciudad ha cambiado mucho, pero ellas continúan, porque ya son parte de la historia.
Ellas, las paseras…

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Dalila Casco también está terminando la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UCI, mientras ya se desempeña como activa social media community manager en el canal MásTV. Parece de contextura pequeña y frágil, pero no hay quien la detenga cuando se propone algo.